Hoy el reto del amor es dedicar quince minutos al Señor, pero tranquilamente, sin prisa, sabiendo que este tiempo es una entrega

Escrito el 02/07/2021
Vive de Cristo


Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día. 

TIEMPO PARA EL SEÑOR

Acabamos de empezar los Ejercicios Espirituales. Son ochos días completos donde lo único que hacemos es estar en las cosas del Señor. 

Me imagino que te preguntarás: “Pero si siempre estáis en las cosas del Señor, ¿no?”. Es verdad, pero estos días se para toda la actividad del Monasterio: no hay llamadas de teléfono, en el torno hay un cartel donde avisa que estamos de Ejercicios y solo se atiende lo urgente, no trabajamos, no hay recreos… En definitiva, se suprime todo para tener solo lo esencial, que es el Señor. Todo ayuda a orar y estar con el Señor, hay más silencio y más soledad. 

Pero ¿para qué sirve hacer unos Ejercicios Espirituales? Son una oportunidad para parar y ver cómo está tu vida o si tienes que cambiar cosas en ella. Si hay situaciones donde no tienes luz, orando, el Señor te lo iluminará. Es el momento de pedir al Señor que te marque el camino por donde te quiere llevar, ver tu vida interior a la luz del Espíritu Santo y, sobre todo, pasarte largos ratos a los pies del Sagrario dándole gracias por todos los dones que nos regala. 

No hay mejor tiempo invertido que en el Señor; nunca saldrás igual de estar con Él. Si tú le das un rato de tu tiempo, Él te regala cien veces más. Pero esto, por mucho que te lo cuente, no es lo mismo a que tú mismo hagas experiencia. 

A veces vamos a una iglesia y sentimos que estamos solos o creemos que hablamos con nosotros mismos. Esto no es real, Él está vivo en la iglesia, en el Sagrario. Vete y llama a la puerta, pídele entrar, háblale de lo que tienes en el corazón, no le des soluciones, solo déjaselo y pídele ojos nuevos para ver cómo lo va a solucionar. Él vive con nosotros, solo tienes que tratarlo para descubrirlo. 

Hoy el reto del amor es dedicar quince minutos al Señor, pero tranquilamente, sin prisa, sabiendo que este tiempo es una entrega. Busca el momento y el lugar, a ser posible una iglesia, y siéntate. Deja que tu corazón hable poco a poco. Mira el Sagrario, no estás solo, Él está contigo. Deja a Cristo que te regale su paz.

VIVE DE CRISTO 

¡Feliz día!