HERODES, TENÍA GANAS DE VER A JESÚS

Escrito el 24/09/2026
Sor Matilde OP


7 Se enteró el tetrarca Herodes de todo lo que pasaba, y estaba perplejo; porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; 

8 otros, que Elías se había aparecido; y otros, que uno de los antiguos profetas había resucitado. 

9 Herodes dijo: «A Juan, le decapité yo. ¿Quién es, pues, éste de quien oigo tales cosas?» Y buscaba verle. (Lc. 9, 7-9) 

 

Herodes Antipas, hijo del cruel Herodes el Grande, hacía gala a la maldad de su padre pues, entre otras cosas, mandó matar a San Juan Bautista por deseo de la mujer de su hermano, Herodías, que odiaba a Juan, pues le denunció su adulterio con Herodes. Este, a quien Jesús calificó de “raposa” porque era astuto como un zorro, Jesús no le tiene miedo. Pero Herodes sí que tenía miedo a Jesús porque, en su superstición, creía que en ÉI, Juan Bautista había resucitado y podría vengarse de él.

Y aun así, cuando Pilato se lo remitió para que lo juzgase, se alegró mucho pues “tenía ganas de verlo”. Lo que oía de sus milagros,despertaba su curiosidad y quería verle hacer algunos ante sus ojos. Sabemos que Jesús no se prestó a estos juegos sucios y no se dignó ni abrir la boca en su presencia. Herodes estaba admirado y lo tachó de loco, devolviéndoselo a Pilato con “un regalo regio”. Lo cubrió con un manto blanco en son de burla por su pretensión de ser “Rey de los judíos”.

Los malos, sin saberlo, profetizan sobre Jesús, pues el manto blanco era una vestimenta regia y en verdad Jesús era Rey, no sólo de los judíos, sino de todos los hombres. Su pureza y santidad distaban mucho de todos los malvados que se burlaban de ÉI.

Herodes tenía curiosidad con Jesús. Pero la curiosidad de los malos no es cauce para que la gracia de Dios les abra el corazón y vean. Tienen los ojos vendados por sus pecados y, sólo una gracia muy grande de Dios, les podría desvelar la verdad de sus vidas.

Y pienso en nuestras “curiosidades”. Sin ser maliciosas, sino diríamos “indiferentes”, no son tales porque, cuántas veces queremos saber y ver lo que no procede de un interés bueno por la verdad, sino de nuestra frivolidad e insensibilidad para ver que, muchas veces, esas imágenes y chismes nos hacen más mal que bien. Una vida de ascesis en los ojos y en nuestra voluntad, nos acercará a Jesús que es en verdad el objeto de nuestras “buenas curiosidades”. El motivo aquí es limpio y, por tanto,bendecido por Dios. 

¡Oh Señor, despierta nuestra conciencia para buscar en toda agradarte!¡Llenemos nuestro corazón de imágenes santas y no deseemos sino lo bueno, lo que es de Dios y no lo mundano! ¡Perdona nuestrascuriosidades “inocentes” y danos un deseo grande de llenarnos de Ti,pues sólo Tú nos vas a salvar del Enemigo, del mundo y hasta de nosotros mismos! ¡Qué así sea! ¡Amén! ¡Amén!